Me presento... No soy escritora, ni poeta, ni periodista. No soy nadie que pueda interesar. Pero soy una persona... Y como tal, expreso mis ideas, sentimientos y emociones como mejor puedo, o sé. No sé muy bien que pinto aquí, pero desde hace algún tiempo tengo la necesidad imperiosa de desahogarme, y he descubierto dos cosas: primero, que escribir ayuda; y segundo, que no se me da nada mal...
La realidad es que este blog se lo debo a dos personas, a mis dos niños. Uno, un ser al que adoro, y con el que disfruto y sufro cuando lo leo, mi primo. Otro, el culpable de que me animara a escribir, y la persona a quien le debo más cosas inmateriales en estos últimos tiempos, mi mejor amigo. Dos de las personas a las que más quiero en el mundo, aunque no lo sepan, ni yo se lo diga.
¿Saben? En los momentos malos es cuando se aprende a valorar las cosas. Y personalmente, en este último mes, he aprendido a valorarlo todo... No sabía lo importante que era mi primo, hasta que enfermó; no sabía lo importante que eran algunos amigos, hasta que me apoyaron, o hasta que los perdí; no sabía tantas cosas... Y por desgracia, estoy asistiendo a un cursillo intensivo de esos que da la vida.
He de escribir las cosas como sucenden; pero ojalá pudiera escribir "hoy es cuatro de octubre, y he conocido a unos nuevos Erasmus"... porque ahí comenzó todo. Comencé a vivir... Después de muchísimo tiempo siendo seria y responsable, aprendí a reir, a disfrutar, a ser feliz; pero también comenzó lo malo... La felicidad es una realidad efímera, que a veces cuesta tanto trabajo, y dura tan poco...
Tenía todo lo que quería: a mi nuevos amigos, a los antiguos, a los secretos, a mi familia, a todos; tenía salud, tanto yo como los míos; tiempo; ganas; lo tenía todo, y que poco me duró. En enero comenzaron las batallas iniciales entre mis amigos, y empecé a ver las cosas con mis propios ojos; en febrero, mi primo cayó muy enfermo, y mi familia quedó a expensas de una maldita enfermedad, y de los caprichos que ella dictara; poco después viví la batalla final, perdiendo a la que había sido mi gran amiga, mi hermana. Genial...
Hoy sólo quiero poder escribir que a mi y, sobre todo, A LOS MÍOS nos va bien. Que todo ha acabado. Que sólo ha sido un sueño, un triste y miserable sueño. Pero en cambio, hoy sólo puedo escribir, que para lograr hacerlo, sólo falta un día menos.
jueves, 2 de abril de 2009
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