domingo, 13 de marzo de 2011

El alzhéimer selectivo

El alzhéimer selectivo, es aquel del que gozan algunas personas, que sin dificultad olvidan sólo aquello que quieren olvidar.


Un fenómeno que no entiendo…


No puedo entender cómo puede se puede olvidar año y medio de una vida, y recordar sólo desde el pasado mes de Enero. Olvidar tantas cosas… Hubo momentos buenos, así como momentos malos; nos mostramos nuestras mejores virtudes, al igual que nuestros peores defectos; y nos hicimos felices durante un tiempo, aunque finalmente acabáramos haciéndonos daño.


¿Cómo te puedes olvidar sólo lo bueno? De todo lo bueno… Y negarlo. Algo bueno habría, si no nunca habríamos compartido ni un solo instante… ¿No crees? NO LO ENTIENDO…


¿Cómo puedes no tener ni un buen recuerdo? NO LO ENTIENDO… ¿Cómo puedes aferrarte a lo malo, a mis errores, a mis defectos…? NO LO ENTIENDO… ¿Cómo puedes dejar de tener hasta el más mínimo ápice de cariño a alguien que un día quisiste? NO LO ENTIENDO… ¿Cómo puedes olvidar quién he sido y el por qué? NO LO ENTIENDO…


Después de TODO lo vivido, no hay mayor desprecio que el absoluto olvido, y yo… por mi parte, NO LO ENTIENDO.

jueves, 10 de marzo de 2011

Cerrando puertas

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los porqués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.

Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú. Suelta el resentimiento. El prender "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte mentalmente, envenenarte, y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.

Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.
¡Esa es la vida!

Paulo Coelho

lunes, 7 de junio de 2010

Tranquilidad.
Sosiego.
Felicidad.
...Tú.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

...

Recuerdo mi primer pensamiento al verte… “oh dios, qué guapo” y como se me cortó la respiración. Recuerdo que tu enrevesada personalidad y tu carita de niño bueno, hicieron de ti una droga irresistible, mi única adicción. Cada palabra, cada gesto, cada sonrisa, cada silencio, cada segundo de tu vida inundaba de felicidad mi mundo.

Al principio, me propuse divertirme, disfrutar el momento, dejarme llevar por la alegría que reinaba en mi mundo, pero cometí un error, me enamoré. Recuerdo el primer beso que me diste como si fuera ayer, y aun siento tus labios en la palma de mi mano, ahí cometí el error. Sí si, como lees, me equivoqué.

Me equivoqué porque te lo he dado todo desde ese día, mi lealtad, mi constancia, te di mi vida a manos llenas, sin pedirte absolutamente nada… ¿Y tú qué me das? Me das la extraña sensación de sentirme amada como a una novia a ratos, querida como a una hermana otros tantos, e indiferente como una extraña de vez en cuando. Un día me prometes que soy tu prioridad, que harás lo imposible para que encaje en tu vida; luego te agobias, y paso a ser una amiga; luego más que eso, y después de cara a los extraños, una simple compañera…

¿Qué soy realmente? ¿Por qué si sólo soy una compañera de facultad, te empeñas en que conozca a tu familia? ¿Por qué si te importo tan poco, te aferras a mí? ¿Y por qué si te importo tanto, me desprecias? Por qué, por qué, por qué…

Porque siendo tan grande, eres apenas un niño. Porque pudiendo levantar con tus propias manos 100 kilos, acurrucado en mi vientre te sientes protegido. Porque tienes miedo a todo y a todos, incluso a mí, incluso a ti. Porque no eres consciente de tu grandeza personal, y no sólo física. Porque no te quieres…

Cuando empecé a escribir esta entrada, tenía intención de desahogarme y darte el finiquito, me sentía mal, enfadada conmigo misma por ser así de estúpida y de entregada; pero no… Navego en un mar de dudas, es cierto, pero sólo tengo dos cosas claras: una, que te quiero, y dos, que tus ojos reflejan la inocencia de un niño.

Voy a estar contigo, porque quiero estar contigo. Voy a intentar que ese niño grande crezca en tu interior, voy a abrirte las puertas de la madurez, pero poquito a poco… guardándome mi genio desmesurado, y desarrollando esa mano izquierda que tanta falta me hace, para que un día, sin apenas darte cuenta, seas libre de las cadenas que te atan y te hacen pequeño. Quiero que aprendas a caminar solo en un mundo de adultos, pero por si tropiezas, yo guiaré tus pasos de la mano.

Sé que no será fácil, sé que surgirán miles de problemas, y sé que tenemos obstáculos muy importantes, en forma de seres humanos; pero creo en ti, y en mí; creo en ese “nosotros” que aun no tiene nombre, pero que existe; creo en mi constancia, y en mi capacidad; creo en tu corazón y en tu inteligencia; creo en todo esto; te creo... y te quiero.

Y por eso seguiré aquí, CONTIGO, a pesar de que a veces me cueste, y a pesar de que a veces no quieras…




lunes, 9 de noviembre de 2009

El dueño de mi Imperio

No puedo describirlo...
Nubló mi sentido y mi dialecto
la primera vez que me miró a los ojos.

Y qué mirada...
Sólo por ver esos ojos merece la pena vivir.
Y morir.

Y qué sonrisa de niño...
Reconozco que cuando sonrie,
muero durante ese sengundo.
Nuestro segundo.

Y las ganas de estar con él,
sólo son comparables al miedo a perderlo.
Maldito miedo.

Pero, ¿sabeis?,
aunque lo pierda algún día,
lo que crece en mí, durará toda la vida.
Sentimientos.

Porque nunca he querido como ahora,
porque nadie me ha querido como él.

Gracias por devolverme a la vida,
gracias por existir.

Te quiero.

viernes, 16 de octubre de 2009

Otro 16 de Octubre

Un beso, una caricia, un abrazo… gestos algo ñoños, pero puros; tan limpios como el amor que los producen; y tan simples como el deseo de darlos. Hoy no tengo bastantes besos, ni caricias, ni abrazos, para demostrarte, una vez más, lo que siento. Porque, ¿en cuántos besos resumo tus hoy cumplidos veintidós años?

Hoy quisiera decirte, Adri, lo importante que has sido y eres para mí, y todo lo que me ha supuesto tu presencia a lo largo de tantos años. Hoy quisiera poder expresar la alegría que me produce estar contigo este dieciséis de octubre, una vez más, como cada año.

Quisiera decirte que te quiero, que tengo en ti un segundo hermano, y que no sabría caminar si me faltaras tú (mis ojos y mis manos). Hoy querría decirte tantas cosas, empalagosas, cursis y típicas, que por no ser como todos, por no decir palabras en vano; prefiero tan sólo callar, y estar siempre a tu lado.

FELIZ CUMPLEAÑOS.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Insomnio

Noches de insomnio y esperanzas,
de sueños y recuerdos,
de música sin danza,
de intrigas y de anhelos.

Noches de miedos y vergüenzas,
de timidez y complejos.
Noches de pelo trenzado,
por no saber soltarse el pelo.

Noches de soledad y compaña,
de miedos y misterios,
de furia, de rabia y de saña,
noches quemando recuerdos.

Un paso, un silencio,
un llanto, un abrazo, un beso,
un recuerdo de esta vida,
un camino entre los hechos.

¿A dónde me llevas, destino?
si a ti ya no me encomiendo.

Dudo.
Cierro los ojos.
Me duermo.